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El exfuncionario macrista redactó el proyecto inspirado en Brasil. Eliminaría el impuesto provincial para reemplazarlo por un IVA recargado en 8 puntos, golpeando nuevamente el consumo de las familias argentinas.
En una nueva avanzada sobre la estructura fiscal de nuestro país, Andrés Edelstein ha tomado la pluma para diseñar la reforma tributaria que el gobierno pretende imponer. El proyecto, lejos de buscar una progresividad que alivie a los sectores más vulnerables, plantea la eliminación del Impuesto a los Ingresos Brutos para sustituirlo por un esquema de "IVA dual". Esta ingeniería impositiva, que "está inspirada en el sistema brasileño", no es una mera simplificación administrativa, sino una transformación profunda de cómo las provincias financian sus arcas, poniendo en jaque la autonomía federal y trasladando la presión, una vez más, a los consumidores.
La letra chica de la iniciativa revela un impacto directo en el bolsillo de los trabajadores. Según trascendió, la propuesta "agregaría 8 puntos al IVA actual", elevando la carga sobre el consumo diario a niveles asfixiantes para la economía doméstica. Mientras se promete eficiencia a las grandes empresas al eliminar Ingresos Brutos —un reclamo histórico del poder concentrado—, la contrapartida es un aumento generalizado en el precio final de los productos que pagan las familias argentinas. El modelo de recaudación delegaría en las provincias el cobro de este tramo adicional, intentando maquillar con federalismo lo que en la práctica podría significar un ajuste brutal sobre el poder adquisitivo del pueblo.
La importación de recetas foráneas, como este modelo copiado de Brasil, enciende las alarmas sobre la falta de un proyecto nacional que contemple las realidades productivas de nuestra patria. Al gravar el consumo, se castiga al motor interno de la economía, favoreciendo la acumulación de capital en pocas manos en detrimento del bienestar social. Esta reforma, cocinada a espaldas de las necesidades populares, amenaza con profundizar la desigualdad, consolidando un sistema donde el esfuerzo fiscal recae desproporcionadamente sobre los que menos tienen, mientras se garantizan beneficios para los sectores que siempre ganan.
Fuente: LPO
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