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Tras el triunfo oficialista, Mauricio Macri habló desde Chile, respaldó a Javier Milei y anticipó que el PRO tendrá candidato propio en 2027. Mientras tanto, la economía sigue tensionada y crecen las señales de dependencia del Tesoro de Estados Unidos.
El regreso de Macri y las ambiciones del PRO
A pocos días del triunfo electoral del oficialismo, Mauricio Macri volvió a escena. Desde un seminario en Chile, aseguró que el PRO “está más vivo que nunca” y que, por ahora, “la prioridad es apoyar las ideas que impulsa el señor Milei”. Sin embargo, dejó entrever sus planes de futuro: “Todavía no tenemos un candidato conocido, pero eso estará definido en los próximos dos años”, adelantó.
De este modo, el exmandatario ratificó su alianza con el gobierno, aunque dejó claro que busca reposicionar a su fuerza con miras a las presidenciales de 2027.
La herencia económica y los nuevos rescates
El mensaje llega en un contexto económico complejo. No es menor recordar que durante su gestión, Macri, junto a Luis “Toto” Caputo, fue quien contrajo el préstamo más grande de la historia con el FMI, tras recibir un país sin deuda externa. Ese retorno al Fondo marcó un punto de inflexión: el endeudamiento volvió a condicionar cada paso de la política económica argentina.
Hoy, con Javier Milei en el poder, la historia parece repetirse. El presidente, que prometió crecimiento “con y sin dinero”, enfrenta un panorama frágil: inflación contenida artificialmente, reservas al límite y un salvataje del Tesoro de los Estados Unidos que mantiene a flote al Gobierno, aunque aumenta su dependencia.
Entre la promesa y la realidad
Mientras Macri habla de “músculo en la gestión y diálogo político”, los indicadores muestran una economía que no despega. El dólar se mueve bajo control, la deuda crece y la plata circula más en la especulación financiera que en la producción.
En ese escenario, las palabras sobre “unidad” o “apoyo” suenan cada vez más tácticas que programáticas. Porque más allá de las fotos y los discursos, el país real sigue cayéndose a pedazos, con una sociedad exhausta que ya no encuentra alivio ni en los ganadores ni en los viejos aliados.
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