Con los nuevos proyectos ya enviados al Congreso, el Gobierno activó una maquinaria política que empieza a moverse con precisión. La meta: aprobar las reformas de “segunda generación” y construir sus primeros triunfos legislativos rumbo al 2027. La escena ocurre en medio del período de sesiones extraordinarias, del 10 al 31 de diciembre, con posibilidad de extenderse hasta febrero.

En el centro de la coordinación aparece Karina Milei, quien conduce la mesa chica junto al asesor Santiago Caputo. Allí se decide, casi como en un tablero, qué funcionario toma cada rol. “Hay una mesa en la que se van sentando los actores relevantes de acuerdo al proyecto. Todos entran y salen en función de sus tareas”, explicó un funcionario.

La ex ministra de Seguridad será la encargada de negociar la Reforma Laboral con los bloques aliados, pese a las resistencias. El objetivo oficial es darle un tratamiento “exprés” y avanzar también con los cambios en el Código Penal. En Diputados, la tarea recae en Martín Menem, acompañado por Gabriel Bornoroni y Eduardo “Lule” Menem, quienes empujarán el Presupuesto 2026 y la discusión sobre la presunción de inocencia fiscal y la Ley de Glaciares.

Vamos a intentar consolidar en cada cámara los proyectos para que no tengan ida y vuelta de nuevo”, señaló un integrante del círculo presidencial. A esa articulación se suman Adorni, Santilli, Caputo, Sturzenegger y la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy.

En paralelo, la tensión con la CGT escala: anunció un paro para el 28 de diciembre frente a puntos que consideran regresivos. Del lado oficial, la posición es firme. “La estrategia es litigar lo que venga y vamos a ganar”, aseguró un funcionario, reforzando que “la vida cambió. La Argentina también”.

Entre reuniones, pulseadas y promesas de reforma, queda la invitación a mirar de cerca este proceso. Porque entender cómo se decide hoy también es una forma de influir en el país que viene.